
se van las visitas
y es el silencio que queda suspendido
en la casa, más demoledor
que ver a mamá comiendo sola
los domingos.
vuelven las visitas
y es el bullicio más abrumador
que vernos las caras con el
televisor apagado.
de pronto, la mesa se llena
de hermanos que no se hablan
y tortugas que nos hacen cosquillas
por debajo de la mesa.
la arrenga se comporta como
una quermese donde nunca
alcanzan los cubiertos
y los chicos aprovechan para
comer de más porque saben
que mamá nunca los reta
frente a los invitados.
todos simulamos
estar contentos
querernos
aguantarnos
y hasta ser educados!
se van las visitas
y otra vez el silencio
hace cáscara en nuestras caras.
la silla mesedora comienza a rechinar
porque sabe que será la melodía
más alegre que habite la casa
hasta la próxima.
Imagen: "Deforestación" con Mike Amigorena.
0 comentarios:
Publicar un comentario